viernes, 11 de septiembre de 2015

11 de septiembre de 1973 - En Chile, el general Augusto Pinochet depone de forma violenta al presidente constitucional Salvador Allende, primer líder marxista libremente elegido en las urnas en el continente americano.

Salvador Allende y Augusto Pinochet
La crisis política, social y económica que venía socavando al gobierno de la Unidad Popular, liderado por Salvador Allende, primer presidente socialista elegido de manera democrática en el mundo, hizo explosión el día 11 de septiembre de 1973. Ese día las Fuerzas Armadas dirigidas por sus más altas autoridades protagonizaron un Golpe Militar, mayoritariamente recordado como el quiebre democrático en Chile.

Los largos meses de tensión y los permanentes rumores de un Golpe de Estado llegaron a su fin el día martes 11 de septiembre de 1973. Ese día los acontecimientos comenzaron a desarrollarse muy temprano. Informado de la sublevación de la Armada el presidente Allende se dirigió raudamente al palacio de la Moneda a las 7:30 horas, el que estaba custodiado por tanquetas de carabineros. Luego de conocido el primer comunicado de la Junta Militar, poco a poco se fueron retirando. Cuarenta y cinco minutos más tarde, se iniciaba el ataque al Palacio de Gobierno por tierra. Cerca de las once de la mañana, el Presidente Salvador Allende dirigió su último país mensaje al país, a través de una cadena de radioemisoras simpatizantes del gobierno. En éste señalaba su decisión de no abandonar la casa de gobierno. Agregaba que se mantendría firme en su postura de "seguir defendiendo a Chile".


Al mediodía se inició el bombardeo sobre la Moneda, el que se prolongó durante 15 minutos. Aviones Hawker Hunter de la Fuerza Aérea de Chile, luego de sobrevolar su objetivo, atacaron la sede del gobierno con cohetes que destruyeron dependencias y provocaron el incendio del edificio. Pocos minutos después caía la Moneda y el presidente Salvador Allende era encontrado muerto en el salón principal junto al arma con la cual se suicidó. Al día siguiente, toda la prensa del país mostraba en primera plana el Palacio de la Moneda, destruido y aún humeante.


Luego del bombardeo a La Moneda y la declaración del estado de sitio, se constituyó una Junta Militar de gobierno integrada por Augusto Pinochet, José Toribio Merino, Gustavo Leigh y César Mendoza.

La Junta Militar de Gobierno (también conocida como Junta Militar) fue un organismo que asumió el poder público en Chile mediante el Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. Primero desempeñó el "mando supremo de la nación" y, posteriormente, ejerció sólo las funciones constituyente y legislativa. Se mantuvo en funciones hasta el 11 de marzo de 1990.

Al constituirse, estuvo integrada por el Comandante en Jefe del Ejército, Augusto Pinochet, el Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea Gustavo Leigh Guzmán, el Comandante en Jefe de la Armada, José Toribio Merino, y por el General Director de Carabineros, César Mendoza Durán (los dos últimos toman los cargos de sus Casas Matrices gracias al Golpe).


El 24 de julio de 1978, el general Gustavo Leigh fue destituido por los demás integrantes de la junta y reemplazado por Fernando Matthei, que asumió la comandancia de la Fuerza Aérea; y el 2 de agosto de 1985, el general César Mendoza renunció a la Dirección de Carabineros, siendo reemplazado por el general Rodolfo Stange, que pasó a integrar por tanto la junta. Además, en 1981, el general Pinochet dejó de ser miembro de la junta, de acuerdo a la Constitución de 1980, que estableció en su norma transitoria decimocuarta que, atendido que ejercía a la vez como Presidente de la República, no integraría la Junta Militar y lo haría en su lugar, como miembro titular, el oficial General de Armas del Ejército que le siguiera en antigüedad (aunque podía reemplazar a dicho integrante en cualquier momento, por otro oficial general siguiendo el orden de antigüedad). En aplicación de dicha disposición, el Ejército estuvo representado en la Junta por los Tenientes Generales César Benavides (1981-1985), Julio Canessa Robert (1985-1986), Humberto Gordon (1986-1988), Santiago Sinclair (1988-1990) y Jorge Lucar Figueroa (1990).

El control militar, presentado a la ciudadanía como un orden temporal que rápidamente daría paso a la constitución de un gobierno legítimamente elegido, terminó por quedarse con la dirección del país por 17 años. Durante este periodo se sucedieron en nuestro país trascendentales cambios sociales, culturales y económicos sobre la base de una política de seguridad estatal que costó torturas, exilios y muerte de miles de chilenos y chilenas.

El golpe de Estado de 1973 y la dictadura que luego se instaló para regir el país durante 17 años es sin duda uno de los acontecimientos más significativos en la historia del siglo XX chileno. La relevancia de estos hechos, y cómo ellos han incidido en el desarrollo social y político actual es fundamental para entender nuestro presente. Sin embargo, ellos también deben ser comprendidos en relación con procesos históricos de mayor duración, como es el desarrollo y progresiva democratización de la sociedad chilena en el transcurso del siglo XX.

Esto lleva a revisitar algunos acontecimientos relativos a la historia de Chile. Es sorprendente que el nombre con que se auto designaron aquellos que tomaron el poder por la fuerza el 11 de septiembre de 1973, Junta Militar, pero también Junta de Gobierno, sea el mismo nombre que uso aquella primera Junta de Gobierno en 1810, cuando comienza el proceso de Chile de constituirse como un estado nacional independiente. Una de las explicaciones era que la Junta, mediante el golpe de Estado, se proponía refundar esa nación, y la elección de aquel día para realizar ese violento golpe de Estado quizás no fue casual. En 1924 había ocurrido un movimiento miliar que llevó al entonces presidente, Arturo Alessandri, a abandonar el país, y el 12 de septiembre se determinó el cierre del Congreso Nacional y el establecimiento de una Junta Militar de Gobierno. Aquel movimiento fue el que puso fin a la República Parlamentaria (1891-1925) y a la vigencia de la Constitución de 1833. Décadas más tarde, el golpe de Estado de 1973 puso fin a este ciclo iniciado en 1925, e instaló una ruptura radical con toda política chilena conocida previamente.

Al parecer, la solidez institucional y el respeto por la democracia y los principios republicanos, características sobre las que se insistía tanto en Chile, no eran tan estables como se pensaba. Sin embargo, esta era la primera vez que Chile vivía bajo un régimen de dictadura que se extendería por 17 años, y que ejercería desde el Estado una violación sistemática a los Derechos Humanos.

El quiebre de 1973 se experimentó como traumático y radical, no solo por los niveles de violencia que introdujo al país, sino también porque rompió un largo proceso de democratización y ampliación de la participación que se experimentaba en Chile, precisamente, después de aquel otro quiebre de la institucionalidad en la década de 1920. En este sentido, los gobiernos radicales (1938 – 1952), sumado a la experiencia de la Democracia Cristiana (1964 – 1970) y la Unidad Popular (1970 – 1973) en el poder, indicaban una línea de políticas de inclusión de otros actores sociales y políticos en el espacio de poder, proceso que se vio interrumpido y truncado en aquel 11 de septiembre de 1973.

Durante la dictadura militar bajo el general Pinochet miles de personas fueron torturadas, asesinadas, desaparecidas y exiliadas.

A partir del golpe de Estado y teniendo como base ideológica la Doctrina de Seguridad Nacional, se puso en práctica en Chile una política de Estado represiva que tuvo como objetivo sofocar toda amenaza al nuevo orden establecido, recurriendo para ello a la detención, la tortura, el asesinato y el exilio. Estas acciones afectaron a miles de chilenos entre políticos de izquierda, dirigentes sindicales y simpatizantes del depuesto gobierno de la Unidad Popular.


La violación sistemática de los derechos humanos se llevó a cabo a través de los órganos estatales ya existentes (Fuerzas Armadas, Carabineros de Chile, Policía de Investigaciones), mientras que otros fueron creados especialmente para tal efecto, como fue el caso de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA, 1974-1977), Comando Conjunto (1975-1977) y Central Nacional de Informaciones (CNI, 1977-1990, sucesora de la DINA). Entre 1974 a 1977, la DINA, al mando del coronel Manuel Contreras, actuó en forma selectiva y sistemática atacando a los dirigentes de los partidos políticos de izquierda que se encontraban en la clandestinidad, lo que elevó la cifra de detenidos desaparecidos a 1.102 en 1977. Desde 1978 en adelante, la represión tomaría cauces más institucionalizados, manteniéndose la violación sistemática de los derechos humanos hasta el fin del régimen militar, como una forma de reprimir los movimientos políticos y sociales que protestaban por el retorno a la democracia.

La dictadura que encabezó en Chile el general Augusto Pinochet entre 1973 y 1990 dejó un saldo muy trágico, con más de 3.000 muertos y desaparecidos, además de otros miles ciudadanos que sufrieron torturas y prisión, según distintos informes oficiales. Los mayores antecedentes sobre lo que significó esta represión brutal a gran escala fueron recopilados por dos grupos de trabajo.

Entre 1990 y 1991, la Comisión de Verdad y Reconciliación -más conocida como Comisión Rettig- reunió miles de testimonios y documentos sobre los muertos y desaparecidos. Su trabajo fue completado entre 2003 y 2004 por la Comisión sobre Prisión Política y Tortura -más conocida como Comisión Valech-, que conoció los relatos de las víctimas y los métodos que utilizaron los militares y agentes de la dictadura.

La Comisión Rettig estimó en 2.279 el número de muertos o desaparecidos, pero un tercer grupo de trabajo, la Comisión de Reparación y Justicia, añadió una nueva lista de 899 crímenes, que elevó la cifra final de víctimas a 3.197.

A su vez, en el informe elaborado por las Fuerzas Armadas, entregado a una Mesa de Diálogo cívico-militar que se reunió entre 1999 y 2001, figuraron 200 nombres de detenidos desaparecidos. Todos ellos fueron lanzados al Pacífico, a los ríos y los lagos de Chile o sepultados en lugares ignorados, sobre un total de 1.198 hombres y mujeres.

La comisión pública que recibió e investigó nuevas denuncias de violaciones a los derechos humanos cometidas por agentes del Estado en la dictadura del general Augusto Pinochet entregó EN 2011 un informe de 60 páginas al presidente Sebastián Piñera que incorporó otras 9.800 víctimas y 30 casos de personas desaparecidas o ejecutadas, las cuales se agregan a las que ya habían sido calificadas con anterioridad. La Moneda dio escasa visibilidad al tema, mientras que las organizaciones de las víctimas criticaron el alto número de denuncias que fueron rechazadas por la comisión, más de 22.000.

Desde el reinicio de la democracia en 1990, el Estado chileno ha tenido cuatro comisiones diferentes para reconocer a las víctimas y otorgarles una reparación. En total, sumando los casos de detenidos desaparecidos, ejecutados, torturados y presos políticos reconocidos por estas comisiones -sin considerar los exiliados ni las familias de todos los afectados-, el número de víctimas de la dictadura de Pinochet supera las 40.000 personas, entre septiembre de 1973 y marzo de 1990.

La presidenta de la Comisión Valech, María Luisa Sepúlveda, entrega al presidente Sebastián Piñera, la segunda versión de un informe sobre violaciones de derechos humanos durante la dictadura.
Entre los casos más conocidos, se encuentran Caravana de la Muerte (1973), Operación Colombo (1975), Calle Conferencia (1976), Hornos de Lonquén (1978), caso Degollados (1985), caso Quemados (1986) y Operación Albania (1987), además de los asesinatos de Carlos Prats (Buenos Aires, 1974), Orlando Letelier (Washington, 1976) y Tucapel Jiménez (1982).

Igualmente, lugares emblemáticos de la represión fueron el Estadio Nacional (1973), el Estadio Chile (1973), el buque escuela Esmeralda (1973), Peldehue (1973), Pisagua (1973-1974), Chacabuco (1973-1975), Academia de Guerra Aérea (1973-1975), Isla Quriquina (1973-1975), Tejas Verdes (1973-1976), Cuatro Alamos (1974-1977), Londres 38 (1973-1974), José Domingo Cañas (1974), Villa Grimaldi (1974-1976) y Venda Sexy (1975), entre muchos otros.

Luego de dieciséis largo años, en Chile se realizó el plebiscito de 1988, mediante el cual se determinó que Augusto Pinochet dejaría su rol como Presidente de la República en la dictadura que él y la Junta Militar habían instituido. Un año después, en 1989, se realizaban elecciones para decidir quién sería el próximo presidente del país, el primero elegido democráticamente en diecisiete años. Con este hecho, se inicia el proceso de la transición a la democracia en Chile, que buscaría comprender cómo retomar aquel gradual proceso de búsqueda de libertades públicas y democratización de la sociedad.


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Fuentes
http://www.memoriachilena.cl/