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miércoles, 17 de junio de 2015

El "Escándalo Watergate"

El caso Watergate, que provocó la única dimisión en la historia de un presidente de Estados Unidos, se refiere a la entrada ilegal de cinco personas en el cuartel general del partido Demócrata el 17 de junio de 1972, durante la campaña electoral de ese año, ubicado en el edificio Watergate -y de ahí su nombre- en Washington D.C.

Los intrusos fueron sorprendidos, aproximadamente a la una de la madrugada, mientras hojeaban archivos e intentaban colocar instrumentos de escucha.

Entre los detenidos se encontraba James McCord, un antiguo agente del FBI que había trabajado como agente de seguridad para el Comité de Reelección del Presidente (CREEP, siglas en inglés). De ellos tres eran cubanos procedentes de Miami: Bernard Barker, Virgilio González y Eugenio Martínez.

Los detenidos fueron acusados de robo, la Casa Blanca negó cualquier relación con los hechos y el evento no tuvo repercusión en las elecciones presidenciales que se celebraron en noviembre de ese año y fueron ganadas de nuevo por Richard Nixon.

Problemas judiciales para Nixon

A principios de 1973 se celebra el juicio por el robo del caso Watergate. Los acusados se declaran culpables pero McCord escribe una carta al juez asegurando que altos cargos del partido republicano sabían que iba a producirse la entrada ilegal en las oficinas demócratas y que los acusados habían sido convencidos para negar esa relación.

Richard Nixon (1913-1994)
A consecuencia de esta carta se siguen las investigaciones que en los siguientes meses tienen como consecuencia, entre otras, las de destapar que:
  • El objetivo del CREEP era crear problemas utilizando métodos ilícitos en las campañas de ciertos políticos demócratas en las elecciones presidenciales, al Congreso y al Senado de 1972.
  • El empleo de instrumentos ilegales de escuchas era una práctica relativamente habitual ya que se habían pinchado los teléfonos de periodistas críticos con la Casa Blanca.
  • Grandes compañías habían hecho contribuciones ilegales a la campaña de Nixon.
  • El FBI había destruido documentos relativos al caso y que los instrumentos de escucha que se pretendían colocar en el edificio Watergate procedían de la CIA.
  • Se habían pagado importantes cantidades de dinero a los intrusos que entraron en las oficinas demócratas de Watergate para que se mantuvieran callados.
Después de múltiples peripecias judiciales la implicación de la administración de Nixon se fue haciendo cada vez más evidente. El 30 de abril de 1973, Nixon aceptó parcialmente la responsabilidad del gobierno y destituyó a varios funcionarios implicados.

Investigaciones en la prensa

En este caso la prensa jugó un papel decisivo. Concretamente dos periodistas del diario Washington Post - Bob Woodward y Carl Bernstein- publicaron en agosto de 1972 la noticia de que el intento de robo en la sede demócrata en el edificio Watergate había sido pagado con fondos provenientes de CREEP.

Durante muchos meses el Washington Post publicó en solitario notas adelantándose a las investigaciones judiciales y del Senado, por lo que el periódico estuvo bajo una gran presión. A la fuente de Woodward y Bernstein se la conoció como Garganta profunda. Treinta años más tarde de estallar el escándalo se hizo público el nombre verdadero de la fuente: Mark Felt, un director adjunto del FBI.

Investigaciones en el Congreso y en el Senado

Los descubrimientos hechos por la prensa y los judiciales hacen que las Cámaras legislativas decidan también investigar.

En una declaración ante un comité de investigación del Senado, John Dean, abogado de Nixon, afirma que el presidente tiene un sistema de grabación y que de manera rutinaria se graban todas las conversaciones y llamadas telefónicas.

Cuando se le pide a la Casa Blanca que entregue las cintas, Nixon se niega, iniciándose así un escándalo que se alarga en el tiempo. Cuando por fin el presidente las entrega, falta material y algunas cintas han sido borradas. Meses más tarde, entrega transcripciones de parte del material que no había proporcionado con anterioridad.

En todo caso faltaban todavía 64 cintas. Y mientas el caso llegaba hasta la Corte Suprema, que finalmente decidiría que Nixon debía entregar todo el material, la Cámara de Representantes debatía sobre si incriminar al presidente ante los ojos ávidos de la nación, que seguía por televisión los debates.

La existencia de cintas magnetofónicas incriminatorias del presidente y su negativa a ponerlas a disposición de la justicia llevaron a un duro enfrentamiento entre el ejecutivo y el judicial. La opinión pública forzó finalmente a la entrega de esas cintas, pero una fue alterada y dos desaparecieron.

Cuando las cintas fueron entregadas el destino del presidente ya estaba decidido. Quedaba claro por las conversaciones grabadas que Nixon había intentado justo después de la entrada en Watergate que la CIA convenciera al FBI para que no investigara el incidente.

Consecuencias del caso Watergate

Crecientes evidencias sobre la culpabilidad de Nixon y de altos funcionarios norteamericanos llevaron a que se iniciaran los procedimientos del "impeachement", juicio al presidente. En agosto de 1974 Nixon tuvo que entregar transcripciones de tres cintas magnetofónicas que claramente le implicaban en el encubrimiento del escándalo. La evidencia hizo que Nixon perdiera sus últimos apoyos en el Congreso. El 8 de agosto de 1974, dos años después de que el grupo de cinco hombres hubiera asaltado la sede demócrata en el edificio Watergate, el presidente Nixon comunicó su renuncia al cargo de presidente al verificar que había perdido la "base política" necesaria para gobernar

El dimitió dejando su puesto. Su vicepresidente, Gerald Ford le sucedió inmediatamente y asumió el poder al mediodía del 9 de agosto de 1974. Su primera acción oficial fue indultar a Nixon, con lo que se detuvo todo procedimiento judicial contra él

En su discurso de renuncia Nixon dijo que prefería dejar paso a un proceso de "curación" de la sociedad estadounidense, en vez de dejar que el proceso legal siguiera su curso hasta el final. Siempre sostuvo que se consideraba un "luchador".

Nixon ha sido el único presidente de Estados Unidos que ha dimitido. Además, el escándalo acabó con las carreras de dos fiscales generales, Richard Kleindienst y Elliot Richardson.

El escándalo y de sus consecuencias reafirmaron la solidez del sistema político americano que no sufrió grandes sobresaltos, produciéndose la sucesión de una manera ordenada siguiendo la ley. Por último, la prensa de investigación, representada por la labor del Washington Post alcanzó reconocimiento universal al trabajo bien hecho y a cuál debe ser el papel de los medios de comunicación.

El escándalo en el cine y la cultura popular

En 1976, Alan J. Pakula rodó la película All the President's Men (Todos los hombres del presidente), protagonizada por Dustin Hoffman y Robert Redford (como Carl Bernstein y Bob Woodward respectivamente) que narra de modo bastante fiel los hechos acontecidos.

Dustin Hoffman y Robert Redford

En 1994, la película Forrest Gump hace una sátira al episodio. Según la película, fue el propio Forrest quien dio aviso a Frank Wills, el guardia de seguridad del edificio Watergate sobre los cinco hombres dentro de una oficina frente a su habitación (que resultó ser la oficina del Comité Demócrata Nacional), ya que creía que «unos hombres debían de estar buscando la caja de fusibles».

Ese año (1994), en un capítulo de los Simpson ―«Kearney Zzyzwicz Jr.»― uno de los personajes aseguó presenciar la fiesta del bicentenario la cual dijo fue utilizada para deshacer el escándalo el cual estaba en expectativa ese año.

En 1995, Oliver Stone filmó Nixon, en la que se abordó profusamente el asunto; en esta cinta se incluyó, además de los eventos relativos al escándalo, un eventual comentario de los efectos del mismo sobre la presidencia de Nixon, por parte del entonces premier soviético Leonid Brézhnev.

En 1999, la película cómica Aventuras en la Casa Blanca parodia lo sucedido. Es protagonizada por Kirsten Dunst y Michelle Williams.

Ese mismo año (1999), Futurama lanzó un capítulo en que la cabeza de Nixon (conservada en un frasco) usa el cuerpo de Bender para presentarse nuevamente a las elecciones. Todo el capítulo está repleto de referencias y chistes al Escándalo Watergate.

En 2007 la película que menciona los hechos de Watergate es La Búsqueda 2: El diario secreto dándolo a conocer como una de las cosas que estaban escritas en El libro del presidente el cual guardaba los secretos y misterios más profundos de la nación como el asesino del presidente John F. Kennedy entre otros.

En 2008, la película El desafío: Frost contra Nixon, protagonizada por Frank Langella y Michael Sheen, relata los hechos de manera muy controvertida. La película, adaptación de una obra teatral del autor Peter Morgan, recrea la serie de cuatro entrevistas que el periodista británico David Frost le hizo a Nixon en 1977; entrevistas en las que el periodista consiguió que el expresidente reconociera su participación en el encubrimiento del Watergate y se mostrara arrepentido de ello.

Más de cuarenta años después, el sufijo ‘gate’ se sigue usando para nombrar otros casos de corrupción. El mismo The Washington Post se pregunta por qué todos los escándalos -al margen del alcance y el tema- acaban llamándose algo+‘gate’. Aunque digan que falta originalidad, ‘gate’ es el sufijo del escándalo y se ha usado en todo el mundo, siendo su más reciente empleo en el reciente FIFAgate.

El término -para muchos un cliché o una manera exagerada de presentar cualquier conflicto político- fue  promovido por William Safire, columnista del New York Times, quien trabajó con Nixon y ganó un Pulitzer. Safire acuñó el término ‘Vietgate’ en una columna en la que pedía que se perdonara a los desertores de Vietnam y a los implicados en el escándalo Watergate.