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viernes, 14 de julio de 2017

60 millones de años en la historia del caballo

Desde hace miles de años ha formado parte de los ejércitos que conquistaron el mundo, ha proporcionado el transporte en las emigraciones o tirado de los arados que nos dieron de comer; uno de ellos hasta fue designado senador... El mundo sería muy distinto sin ellos. La historia de la humanidad hubiera sido muy diferente sin el caballo.


El término latino utilizado para denominar al caballo era equus, mientras caballus, que derivó en la palabra «caballo», es un término del latín tardío, posiblemente de origen celta, que significa «caballo castrado» por otra parte «Yegua» procede del femenino de equus, «equa». A los animales jóvenes en general se les denominaba pullus, textualmente «pollos», que originó la palabra pulliter, pullitri que derivaría en «potro» o «potrillo». 

Entre los equinos actuales, además del caballo, encontramos además a las cebras y asnos. Las cebras son équidos salvajes propios de África, cuya característica más notable es su pelaje rayado característico. Las cebras son negras, las rayas que tienen son blancas y no al revés como se creía hasta hace muy poco. Genéticamente su color es el negro, y allí donde no se logra la pigmentación se forman las rayas blancas.

En la actualidad existen tres especies y varias subespecies; la cebra común (Equus quagga), la cebra de Grévy (Equus grevyi) y la cebra de montaña (Equus zebra).

Se considera que hay tres especies de asnos, el burro o asno doméstico Equus asinus, el asno salvaje africano Equusafricanus y el asno salvaje asiático u onagro Equus hemionus; los asnos salvajes están amenazados de extinción.

El origen de la domesticación del caballo se remontaría a hace unos 5500 años en el actual Kazakhstan y fue realizada por la cultura Botai. Esto representa unos 1000 años antes de lo pensado anteriormente y unos 2000 años antes de la aparición de los caballos domésticos en Europa. Un equipo de arqueólogos de las universidades de Exeter y Bristol (RU) ha descubierto las que hasta el momento son las pruebas más antiguas de la domesticación del caballo por los seres humanos. El descubrimiento sugiere que los caballos además de ser montados también eran ordeñados y señala los orígenes de los caballos que criamos hoy en día.

El análisis de los restos óseos mostró que los caballos de aquel entonces tenían una anatomía similar a los caballos domésticos de la Edad del Bronce y diferente de la de los caballos salvajes de la región. Esto sugiere que la gente fue seleccionando los caballos salvajes por sus cualidades físicas y que luego éstas fueron estimuladas durante la cría generación tras generación.

Jacob Bronowski ya lo dijo en 'El ascenso del hombre': "En cierto sentido, la guerra fue creada por el caballo". Resulta irónico que un animal nacido en los asentamientos del sedentarismo fuera aprovechado por los nómadas para este fin. Hunos, frigios y mongoles dominaron la monta conforme la selección artificial de la domesticación aumentó el tamaño de los corceles. Posteriormente, el desarrollo de carros y caballería fue decisivo para la aparición de imperios transcontinentales. Pensemos en las caballerías romanas y persas. O en Genghis Kahn, cuyo imperio fue levantado gracias a los caballos". El mito del centauro nació por el terror de los griegos a los jinetes escitas, y bien conocido es el pánico que sembraron los españoles en las Américas con estos animales.

El caballo moderno (Equus caballus) tardó aproximadamente 60 millones de años en evolucionar. Su antecesor más temprano: el Eohippus, «caballo del alba» fue el que dio origen a la familia Equidae. Dentro de esta familia se encuentran: La cebra, el burro y el caballo doméstico, así como también los asnos de Asia y África y el caballo salvaje de Przewalski. 

Los caballos, en la prehistoria, emigraron de un continente a otro, difundiéndose sobre todo por Asia y Europa.

Sin embargo, tanto en América del Sur como más tarde en América del Norte, no lograron hallar condiciones favorables, tanto es así que desaparecieron del todo hasta que fueron reincorporados tras el descubrimiento de Colón. Para encontrar al primer antepasado de los caballos hay que retroceder unos 55 millones de años en el tiempo, en la Era Terciaria o Cenozoico, durante el periodo Eoceno.


El Hyracotherium, mejor conocido como Eohippus no se parecía casi en nada al caballo actual en tamaño ni características, medía en promedio 35 cm a la cruz, pesaba unos 5.5 kilos (Se asemejaba más a un zorro o un perro pequeño que a un caballo) tenía el dorso arqueado y en lugar de tener un dedo protegido por un casco, tenían una mano con planta carnosa, con 4 dedos en las patas delanteras y 3 en las traseras, todos ellos terminados en unas fuertes uñas gruesas similares a las de los cerdos, rinocerontes o ciervos.


Sus dientes estaban adaptados para el consumo de hojas tiernas de los arbustos y sus ojos también eran diferentes, pues estaban situados más al frente que en los caballos actuales. Vivía en un ambiente tipo selva en regiones de Norteamérica, Asia y África, y se alimentaba de hojas de arbustos. 

El pequeño tamaño del Hyracotherium, sus patas cortas con dedos y seguramente un camuflaje en el color de su capa, le permitía esconderse rápidamente y pasar desapercibido en ese terreno, donde no era necesario tener patas largas para correr largas distancias. 

Este antecesor del caballo, habitó en Norte América. se supone que de ahí emigro a Sudamérica y Asia a través del istmo que unía entonces a América con Asia. Desde éste momento llego a Europa y después a África. Cuando en la edad de piedra las tribus cazadoras llegaron en sentido contrario hasta América, el caballo fue cazado con saña hasta ser exterminados. 

Los conquistadores españoles a principios del siglo XVI, volvieron a introducirlo en el continente Americano.

En el estado siguiente de la evolución se encuentra el , que continúa la llamada rama principal en el Eoceno medio y no muestra todavía ninguna diferencia no notable de Hyracotherium. El “Orohippus agilis” es uno de los caballos más antiguos conocidos. 


Sus dientes de corona baja ya estaban adaptados para comer hojas. Pero ya sus premolares eran de mayor tamaño. Su medida era 40 cm de cruz. Sus patas se hacen más largas, su espalda menos curvada y evolucionó en el Miohippus. 


A medida que la temperatura y el clima cambian, las coníferas comenzaron a superar en número a los árboles de hoja caduca. El bosque se hace menos espeso y la hierba se hace más frecuente. Sus dientes se desarrollan aún más para masticar hojas más duras. Se adapta mejor a correr rápido para escapar de los enemigos que los perseguían, ya no necesitaba los dedos de las patas como su antecesor, los laterales disminuyen en tamaño, mientras que el dedo medio se ve reforzado terminando en un pequeño casco, pero todavía mantenían los cojines en las extremidades.

El Mesohippus (del griego meso, “medio” e hippus, “caballo”) es llamado caballo medio o caballo intermedió. De dimensiones mucho mayores y con dedos muy torcidos. Vivió hace unos 37-32 millones de años, durante el periodo Oligoceno (Era Terciaria o Cenozoico) en América del Norte. 


Existieron más de una docena de especies de Mesohippus. Eran también ramoneantes, es decir comedores de hojas aunque su alzada alcanza los 60 cm. La cabeza era más grande y larga que la de sus ancestros. Sus ojos eran redondeados y dispuestos más separados a los lados de la cabeza y se retrasan. Su capacidad craneal es mayor, lo que implica una mayor inteligencia. Sus dientes se hicieron más largos y tiene tres incisivos y seis molares en cada lado.

El Parahippus parece ser el eslabón evolutivo entre los viejos caballos y los actuales. Vivían en los bosques y las llanuras que habitan modernos herbívoros. Contaba con 3 dedos de los pies, como los caballos primitivos, pero los dedos de los pies laterales eran más pequeños. 


Los fósiles de parahippus se encuentran en muchas localidades datados a principios del Mioceno. Las especies de este género vivieron hace unos 17 a 24 millones de años en las Grandes Llanuras y Florida. 

Con el Merychippus, no sólo cambian las dimensiones de los antepasados del caballo a lo largo de la rama principal, sino que también el cerebro sufre un cambio con la creación de nuevos surcos y se vuelve por primera vez equino.

En éste periodo, además, los dientes con corona baja se transformaron improvisadamente en el Merychippus en molares con corona alta, y se puede pensar que esto se debió al paso de una alimentación a base de hojas de gramíneas. El Merychippus vivió durante el Mioceno medio, hace 17-10 millones de años en América del Norte. Su nombre significa “caballo rumiante” aunque es inexacto, ya que los verdaderos rumiantes poseen varios estómagos para digerir la comida. 

Los paleontólogos consideran que el Merychippus fue antepasado directo de los caballos actuales, y físicamente tenía un gran parecido, con una cabeza muy similar a la del caballo actual, con cráneo largo con ojos separados a ambos lados y quijadas anchas. El mayor tamaño del cerebro repercutió en un aumento de la inteligencia. Su alzada era de 90 cm a 1 metro, y podría alcanzar un peso de 170 kg. Merychippus representa un hito en la evolución de los caballos. A pesar de que conserva el carácter primitivo de 3 dedos de sus patas, tenía el aspecto de un caballo moderno.

Como su antepasado el Parahippus, tenía 3 dedos en cada pata pero sólo se apoyaba en el dedo central (el segundo), más largo y cuya uña se había transformado en un casco. Los dedos laterales eran más cortos y no influían en la carrera. Este género tuvo una gran radiación gracias a su buena adaptación a la vida en las praderas, dando origen a tres grupos de especies pastadoras, 

El primer grupo lo constituyen las especies de Hipparion (“caballo poderoso” o “caballo pequeño”) que habitó en nuestro planeta durante el Cenozoico y más concretamente en lo que conocemos como periodo Neógeno (hace unos 10 millones de años aproximadamente). Está clasificado dentro del grupo de los mamíferos perisodáctilos.


El segundo grupo lo conforman los protohipinos, que incluyen a los géneros protohippus y calippus, eran caballos pequeños}

El último fue una línea de equinos verdaderos, que conduce a las especies actuales, en donde sus dedos laterales eran más pequeños que los de otros proto-caballos.

Abuelo del caballo moderno, Pliohippus, parece ser la fuente de la última radiación en la familia de los caballos. Vivió en las estepas de Norteamérica durante el Mioceno medio-final y parte del Plioceno desde hace unos 12 hasta 6 millones de años. Se parecía mucho a un caballo moderno con 1,3 metros de alzada, pero seguía teniendo 3 dedos. El central era el más largo y lo usaba para caminar, los dos laterales estaban totalmente atrofiados y pegados al metacarpo. Fue el primero en poseer un único casco controlado por un poderoso ligamento. 

Su cráneo tenía unas profundas fosas. Otra diferencia eran sus dientes más curvos y de mayor tamaño que sus antepasados, lo que le permitía alimentarse con más cantidades de hierba en menos tiempo. Su cuerpo es más fuerte y sólido, el cuello se hace más largo y delgado para el equilibrio y alcanzar mejor pastura.

Se cree que esta especie dio lugar a los Hippidion (que significa «caballito»), que habitó durante el Pleistoceno, con el registro más antiguo hace 2,5 millones de años, hasta su extinción en el Holoceno temprano, hace 8500 años. Todas las distintas especies del género Hippidion, tenían el tamaño aproximado de un burro actual; y los Onohippidion, un pariente cercano de los caballos actuales que vivió hace unos 40.000 años durante el Pleistoceno y cuyos hábitos no se diferencian de los caballos de hoy en día, géneros que prosperaron durante un tiempo en América del Sur donde se extinguieron, otros evolucionaron en el Dinohippus (en idioma griego: «caballo terrible»), que vivió en Norteamerica desde finales de la época del Hemfiliense del Mioceno hasta la época del Zancleense del Plioceno, de 10.3 a 3.6 millones de años.

Se encuentra entre el tipo de équido más común del Norteamérica y como ocurre en el género Equus, el Dinohippus no tenía un rostro redondeado. También tenía el distintivo "aparato recíproco de sostén", formado por huesos y tendones de las extremidades, que le ayudaban a conservar la energía mientras se quedaba de pie por largos periodos. Dinohippus es el primer caballo que muestra una forma rudimentaria de este rasgo, proporcionando evidencia adicional de la relación cercana entre Dinohippus y Equus. Considerado originalmente como un caballo monodáctilo, un hallazgo fósil realizado en 1981 en Nebraska muestra que era tridáctilo. Este se cree que es el pariente más cercano a Equus, el género que incluye los caballos, asnos y cebras.