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viernes, 12 de febrero de 2016

12 de febrero de 1814 - Se libra la batalla de La Victoria cerca de Caracas con el triunfo de las fuerzas patriotas. En su memoria, se recuerda en Venezuela el Día de la Juventud.

En toda Venezuela se celebra cada año, el 12 de febrero, el Día de la Juventud, fecha consagrada para exaltar la hazaña lograda, en 1814, por la juventud venezolana, representada por los estudiantes de la Universidad de Caracas, y que conducidos por el general José Félix Ribas, sacrificaron hasta su vida para defender la Patria, en un momento en que ella lo requería.

Después de los sucesos de 1813 a favor de la causa patriota, que condujeron al establecimiento de la Segunda República, esta se vio amenazada de muerte al año siguiente, siendo la figura de José Tomas  Boves la más dañina para el logro de las aspiraciones republicanas.

La marcha incontenible del ejército de Boves desde los Llanos hasta Caracas, ponía en peligro la vida de los patriotas y la estabilidad de la República Varias derrotas y pocas victorias, a lo que se agregaba el avance de Boves, destruyéndolo todo, daban una situación nada halagadora. Era necesario parar o por lo menos frenar la marcha del español hacia Caracas, para dar tiempo a que las tropas patriotas se repusieran.

Boves, un sanguinario caudillo al servicio de los realistas intentó unirse a la causa patriota, apoyando económicamente la causa independentista. Fue acusado de traidor, posiblemente por ser simplemente un pulpero y no de la aristocracia mantuana y sentenciado a muerte. Lo cierto es que lo libera en Calabozo el jefe militar español Eusebio Antoñanzas; y se unió a la columna de vanguardia del ejército de Domingo de Monteverde bajo el mando de Antoñanzas.

En poco tiempo, Boves logra convertirse en el feroz caudillo llanero, improvisado por el odio, y es movido más por sus deseos de venganza que por el fanatismo realista que representa.

Desde fines de 1813, Boves logra armar un gran ejército para enfrentar a los independentistas, avanza desde la llanura sobre la montaña y desborda la barbarie sobre la naciente república.

La situación se agrava con la aproximación del poderoso ejército de Boves sobre el centro. Bolívar intenta detener las hordas invasoras oponiéndoles un gran número de tropas al mando de Campo Elías, pero éste es arrollado en la batalla de La Puerta y sus tres mil soldados son acuchillados sin misericordia. Tal desastre amenaza de muerte la existencia de la república. 

Campos Elías vencido, la catástrofe parecía inminente, nada parecía poder detener a Boves, que arrasaba todo a su paso, incendiando centenares de aldeas, sembrando el terror y haciendo temblar la tierra a su paso.

Bolívar desde Caracas, echa a andar un nuevo plan de ataque y defensa. Establece a Valencia como cuartel general, se le exige a Urdaneta que combata en Occidente para reforzar con parte de sus tropas las milicias que se organizan en Valencia; y se insta a Mariño a que acuda en auxilio del Centro.

El General José Félix Ribas, que había sido designado por Bolívar como gobernador militar de Caracas, también acude al llamado y se presta a organizar un ejército para avanzar hasta los Valles de Aragua en defensa de la república.

Pero como escribiera Eduardo Blanco, “En tres años de lucha, Caracas había ofrendado toda la sangre de sus hijos al insaciable vampiro de la guerra; hallábase extenuada, sin hombres que aprontar a la defensa de su invadido territorio; y al reclamo de la patria en peligro, solo había podido ofrecerle sus más caras esperanzas: los alumnos de su universidad”. (Venezuela Heroica 1959).

Jose Felix Ribas 
Es entonces como el ejército que logra reclutar Ribas, no estaba compuesto en su mayoría por expertos militares sino por inexpertos jóvenes seminaristas y de la Universidad de Caracas (hoy UCV) que se enrolaron en su patriotismo para acudir a defender la naciente república.

Ribas se propuso hacerle frente al ejército de Boves en la población aragüeña de La Victoria, para lo cual logró organizar un bisoño ejercito de jóvenes, con no más de siete batallones que no exceden en su conjunto de 1.500 plazas, un escuadrón de dragones y cinco piezas de campaña.. Contó, asimismo, con la colaboración de valientes oficiales como Mariano Montilla, Carlos Soublette, Luis María Ribas Dávila y otros, así como el auxilio oportuno de Vicente Campos Elías, quien, en lo más difícil del combate acudió con un grupo de jinetes apoyando el triunfo.

Ante la escasez de tropas regulares, Ribas tuvo que armar a unos mil estudiantes de los colegios y seminarios de la ciudad y de los otros poblados vecinos, entre ellos 85 estudiantes del Seminario de Santa Rosa de Lima de Caracas. Antes de entrar en batalla, el general Ribas arengó a los adolescentes que lo acompañaban, finalizando con estas palabras: 
"Ni aun podemos optar entre vencer o morir: ¡necesario es vencer! ¡Viva la República!"

La Batalla de La Victoria:

Boves, que se había detenido en Villa de Cura, decide marchar con su ejército sobre La Victoria, el 12 de febrero de 1814, a las 7 de la mañana; y al poco tiempo, las márgenes del río, las montañas que dominan la ciudad y parte del poblado quedan bajo mando del enemigo.

La batalla comenzó a las siete de la mañana y duró todo el día en las calles de la ciudad. Los efectivos republicanos construyeron una impresionante resistencia al empuje de las tropas realistas. Al caer la tarde, la batalla aún no se había decidido por ninguno de los dos bandos. Cuando la refriega arreciaba, los patriotas reciben un refuerzo de 220 soldados de caballería a cargo de Vicente Campo Elías, procedente de San Mateo. Horas después, los realistas se retiraron del combate. Bolívar, al saber la victoria, le concedió a Ribas el título de "Vencedor de los Tiranos".

El 10 de febrero de 1947, la Asamblea Constituyente decretó celebrar cada aniversario de la batalla como el Día de la Juventud, en honor a los jóvenes que lograron esta importante victoria. En la plaza principal de La Victoria existe hoy en día un grupo escultórico elaborado por Eloy Palacios, inaugurado en 1895.


El imponente cerro de la Juventud ilumina la entrada de la ciudad de La Victoria, en el estado Aragua, con el tricolor nacional, que acompaña el Monumento que honra al prócer José Félix Ribas, y a la muchachada rebelde que venció ejemplarmente al ejército realista el 12 de febrero de 1814.

Se trata de dos monolitos de 14 metros de altura alusivos al Bicentenario de la Batalla de La Victoria. Francisco Javier Verde Alvarado, artista plástico de Maracaibo, fue el encargado de plasmar el diseño del monumento que inmortalizó el Bicentenario de la Batalla de La Juventud.


El monumento presenta siete escenas que ilustran el hecho histórico, las cuales se sintetizan en dos grandes monolitos a relieve que parecieran custodiar la Ciudad de la Juventud.

En la obra también está presente la crueldad de José Tomás Boves. En la parte superior se refleja a José Félix Ribas y a Simón Bolívar, con un grito de guerra, sosteniendo la misma espada, la misma lucha.