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sábado, 28 de marzo de 2015

28 de marzo de 1939 - Madrid se rinde ante las tropas del general Francisco Franco. Cuatro días después terminaría la Guerra Civil Española.

Ante la evidencia de la derrota en la guerra civil iniciada en 1936, en 1939 se fractura el bloque republicano, produciéndose en la capital un enfrentamiento armado entre casadistas y anarquistas de una parte, y comunistas de otra, que acelera la terminación de la guerra civil ya en puertas del estallido de la Segunda Guerra Mundial, última esperanza para el gobierno de Negrín de salvar Madrid y la República. El 28 de marzo de 1939 las tropas de Franco, al mando de Espinosa de los Monteros, entran en la ciudad mientras miles de madrileños huyen hacia Levante. Sometido al azote de la aviación y de la artillería, el pueblo madrileño resistió con heroísmo el horror de ser la primera gran ciudad en padecer la guerra moderna.

Juán Negrín
Negrín, presidente del gobierno desde 1937, empujado por la necesidad de la ayuda soviética, se apoyó en los comunistas del PCE, con los que coincidía en su línea de dar prioridad a la disciplina y la organización para ganar la guerra, postergando las veleidades de revolución social (en contra de las pretensiones de los anarquistas  y de otros grupos políticos. En 1938, ante el curso desfavorable de la guerra para las armas republicanas, ofreció a los rebeldes entablar una negociación sobre la base de 13 puntos que llevaran a una salida democrática del conflicto; pero la oferta fue rechazada por Franco, que exigió hasta el final una rendición sin condiciones.

Ante tal intransigencia, Negrín ordenó resistir palmo a palmo para prolongar artificialmente la guerra, con la esperanza de que las tensiones internacionales llevaran al estallido de una guerra general en Europa, en la que la República entrara como aliada de las naciones democráticas contra los regímenes fascistas de Hitler, Mussolini y Franco.

Negrín, que había marchado a París al producirse el hundimiento del frente de Cataluña, regresó a España junto a dos ministros de su gobierno, José Giral Pereira y Francisco Méndez Aspe, y con ellos algunos mandos del ejército republicano, casi todos del Partido Comunista, entre ellos Enrique Líster Forján, que originariamente se llamaba Jesús Liste Forján. Pretendían continuar la resistencia

El subjefe de la Región Centro, militar de profesión, Segismundo Casado, convencido de que la guerra la tenía perdida, y para evitar más derramamiento de sangre, inicia los contactos para la rendición. La noticia llega a oídos de Negrín, que convoca en Albacete una reunión de jefes militares para convencerlos de la conveniencia de continuar la contienda, lo que era la tesis comunista, refiriéndose a la inminente guerra mundial que les favorecería.

Segismundo Casado, el general José Miaja Menant y Julián Besteiro Fernández, entre otros, no estaban de acuerdo y organizaron un “Consejo Nacional de Defensa” para oponerse al gobierno de Negrín. 

Las tropas comunistas del 1er Cuerpo de Ejército de Negrín, al mando del Teniente Coronel Luis Barceló Jover, entran en Madrid y ocupan las Plazas de Manuel Becerra y la Puerta de Alcalá, no sin tener duros enfrentamientos y de fusilar a seguidores del Coronel Casado. En el Ministerio de la Guerra, hacen prisioneros a algunos jefes y oficiales de Casado y, sin formarles juicio, también los fusilan. Ya se creían dueños de la situación y se aprestaban a asaltar el Banco de España, en cuyos sótanos se encontraban los hombres fuertes y el propio Segismundo Casado, cuando desde Guadalajara se presenta en Madrid, al frente de una gran columna, el anarquista Cipriano Mera Sanz, al que se le une una gran parte del ejército republicano procedente de Levante y de Extremadura.

Los comunistas de Negrín pierden la pequeña guerra civil dentro del bando rojo y se tienen que retirar. El coronel Casado, por su parte, ordenó fusilar a todos los prisioneros, incluido el teniente coronel Barceló. Aquí comenzaron las negociaciones para la rendición. 


El 27 de marzo de 1939, las tropas rojas con sus jefes a la cabeza se habían entregado al General Eugenio Espinosa de los Monteros y Bermejillo, que con las tropas de los Coroneles Eduardo Losas, Joaquín Ríos Capapé y Caso cercaban Madrid, pero no entraron hasta el día 28. Fue el Coronel republicano Adolfo Prada Vaquero quien rinde Madrid al Coronel Eduardo Losas, jefe de la 16ª División entre las ruinas del Hospital Clínico.

Prada y Matallana rindiendo el Ejército del Centro al Cnel. Losas
Conquistada Madrid, los Ejércitos freanquistas avanzaron por los alrededores de la capital y se dirigieron hacia Aranjuez, Buitrago, Cuenca, Albacete y el Ejército del Sur por Granada y Cartagena. Mientras, otra parte del Ejército toma Sagunto, Segorbe, Córdoba, Jaén, Baeza, Úbeda, Jódar, Guadix, Baza y desde Baza se envía un destacamento  hacia Almería. Antes de ser tomada, Almería se pone “A las órdenes de Franco”, pero en sus muelles están los últimos combatientes republicanos organizados, una División con todo su armamento.

El general Antonio Aranda Mata entra triunfante en Valencia; el general José Enrique Varela Iglesias ocupa Requena, y el general José Moscardó Ituarte hace lo propio en Minglanilla y Contreras.


El día 1 de abril de 1939, a primera hora de la tarde, Franco firma su único Parte Oficial de Guerra, el último:
“En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las Tropas Nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado. Burgos 1º de abril de 1.939. Año de la Victoria. El Generalísimo Franco”.
En octubre Franco es nombrado por la Junta de Defensa Nacional, jefe de todos los ejércitos con el título de Generalísimo y jefe del gobierno del  estado. Asumía así poderes ilimitados tanto políticos como militares. Su labor iba encaminada a la contrarrevolución: desmontar el sistema parlamentario democrático y constitucional, derogar la legislación republicana, favorecer los interese económicos de las clases conservadoras que apoyaron el alzamiento, devolver la importancia a la Iglesia que desde el primer momento se había unido al régimen. Las primeras medidas tomadas fueron:
  • Anulación de la Ley agraria.
  • Prohibición de todos los partidos políticos y agrupaciones sindicales y creación de un solo partido o Movimiento, sometido al estado y denominado Falange Española de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista, conocido habitualmente como Falange Española de las JONS . Franco se convirtió en su jefe nacional. Esta fuerza política aportó al Estado sus símbolos (el yugo y las flechas) sus canciones (Cara al Sol), vestuario (boina roja y camisa azul) y saludos (brazo en alto con la mano abierta y extendida).
  • Supresión del derecho de huelga.
  • Anulación de la libertad de expresión.
  • Fuertes medidas represivas para combatir la disidencia. En febrero de 1939, dictó la ley de Responsabilidades políticas que perseguía a todos aquellos que desde octubre de 1934 defendieron la República. Los juicios estuvieron en manos de tribunales militares o tribunales especiales.
  • Las consecuencias demográficas y económicas fueron importantes y determinaron la evolución posterior de la España franquista.
Francisco Franco
Las pérdidas demográficas fueron difíciles de evaluar pero se hablas de 300.000 muertos, muchos de ellos en la retaguardia; otras 300.000 marcharon al exilio y un número similar sufrieron penas de prisión entre 1939 y 1945. A ello hay que añadir un número importante de mutiladas o heridos por el conflicto.
 Desde el punto de vista económico hay que destacar:
  • La pérdida de personal cualificado y de laboralmente activos, producto del exilio, que perjudicó a la larga a la economía.
  • La destrucción de edificios, puentes, ferrocarriles, carreteras, cultivos y ganado fueron incalculables. Los años de 1939 a 1942 fueron años de hambre.
El resultado de la Guerra Civil abrió paso a la dictadura del general franco, una dictadura que permaneció durante 40 años, muchos más que cualquier gobierno autoritario de la Europa Occidental.