sábado, 21 de noviembre de 2015

21 de noviembre de 1953 - En Londres, se anuncia que el "Hombre de Piltdown", era un fraude.

El 18 de diciembre de 1912, el paleontólogo Arthur Smith Woodward presentó, durante una reunión de la Sociedad Geológica en Londres un fósil del homínido más antiguo del mundo. Se lo conoció como el "hombre de Piltdown" y es uno de los fraudes científicos más grandes de la historia. Hasta el día de hoy, los antropólogos siguen estudiando este caso.


En realidad, el hombre de Piltdown consistía de 5 fragmentos de cráneo. Las primeras piezas del fueron supuestamente encontradas por un hombre que estaba cavando la tierra en Piltdown, Inglaterra. Luego, un arqueólogo aficionado, Charles Dawson, comenzó a buscar en el mismo sitio, encontrando más fragmentos del cuerpo, así como herramientas hechas de piedra y fósiles de animales extintos como el mastodonte.

Cuando los huesos fueron estudiados por Smith Woodward, su conclusión fue que pertenecían a un ancestro del hombre, con un cerebro grande, pero con mandíbulas de primate. Hasta el momento la paleoantropología solo había descubierto restos del Neanderthal en Europa y Homo Erectus en Indonesia. Pero el hombre de Piltdown no encajaba en las descripciones de estos ancestros, sino que era completamente diferente.

A comienzos del siglo XX apenas se habían descubiertos fósiles humanos antiguos, y ninguno de ellos en Inglaterra. El hallazgo de Piltdown resultó, por tanto, muy apasionante. Woodward denominó oficialmente a la nueva especie Eoanthropus dawsoni (el hombre de los albores de Dawson), en alusión a su descubridor, aunque se conoció popularmente como el hombre de Piltdown. Los fragmentos óseos guardaban similitudes con los seres humanos y con los simios, y fueron aceptados como válidos por la comunidad científica hasta 1953. Todo el conjunto había sido manipulado con el fin de provocar el engaño. El célebre hombre de Piltdown resultó ser uno de los más grandes fraudes de la historia científica. 

En 1949, el antropólogo Kenneth Oakley le realizó a los huesos la prueba del flúor, mediante la cual se analiza qué cantidad de este elemento absorbió del suelo, comparándolo con otros objetos de los cuales se sabe la edad. Resultó que no eran tan antiguos, ya que tenían menos de 50.000 años.

Al analizarlos mejor, los científicos vieron que la mandíbula y el resto de los fragmentos pertenecían a dos especies diferentes. Las mandíbulas, que parecían de un orangután, habían sido rellenadas para que tuvieran un aspecto parecido a la de los humanos. El color de los huesos era falso, habían sido manchados para que parecieran antiguos.

El principal sospechoso, Charles Dawson, murió en 1916 por lo que fue imposible descifrar el enigma sobre quién fue el culpable, aunque existen pruebas de que falsificó cerca de 38 huesos. Otro sospechoso es un colega de Smith Woodward que falsificó huesos con características parecidas al hombre de Piltdown, que fueron encontrados por trabajadores en el Museo de Historia Natural de Londres.

El misterio sigue latente, y los científicos seguirán estudiando los restos para encontrar el nexo entre el hombre de Piltdown y los encontrados en el Museo. Al día de hoy, con la modernización, existen métodos como las pruebas de ADN y el carbono, para determinar la antigüedad.

Para la ciencia este episodio es solo una prueba de que hay que ser cuidadosos con la información y los descubrimientos, para no difundir erróneamente.

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